Perdóname por ser la única que muera por exceso de sonrisas, o que se atragante con sus propios sueños e ilusiones.
La que no le pone límite a sus sueños, y aún los ve inaccesibles.
Perdón por querer construir, para mi, una vida a base de sueños, y caminar tan tranquila en la realidad.
Por borrar de mi diccionario la palabra imposible, no me gusta para nada, no existe para mi, y le he dado 2000 pasadas de color negro encima para que no quede el recuerdo de la palabra que fue, de la palabra que existió, pero que no, que ya no existe.
Perdóname por ser tan inocente y sensible. Por andar por la vida sonriendo y confiando en la gente, a simple vista, todos son buenas personas.
Por hundirme en charcos que ni siquiera llegan a gotas de agua, pero yo les doy mucha importancia en su momento, aunque tengan un caudal nulo, vacío.
Por pintar una sonrisa en los demás, no importa que no me quede pintura para pintar la mía propia, me basta con ver la tuya.

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