jueves, 23 de febrero de 2012

En total dedicación a H.


' Ya no quiero otros besos. Nadie puede igualarlos. Ni otros abrazos. No habrán brazos que desprendan un calor tan agradable como los tuyos. Ni otro numero de teléfono que me llame por las noches. Con quién pase horas y horas hablando y no importe nada más. Ni otra voz a la que hablar. A la que decirle lo que siento. Porque me encanta tu sonrisa. Es perfecta. La adoro. Adoro que te de vergüenza cuando te digo lo linda que eres. Adoro tus locuras. Aunque muchas veces sienta miedo de perderte por ellas. Me encanta que me hagas reír. Porque nadie consigue hacerlo como tú. Me gusta cuando me miras a los ojos y sonríes. Sin ninguna razón. Pero automáticamente te devuelvo mi sonrisa. Adoro que me hagas tus típicas bromas. Aunque luego me enfade porque me pongo tonta. Que creas que las odio. Me encanta cuando intentas desenfadarme. Diciéndome cosas bonitas. Adoro tu forma de olvidarlo todo. Pero espero que a mi jamás me olvides. Supongo que en realidad no adoro todo eso. Porque si fuera con otra persona. No sería importante. Me gusta solamente porque lo haces TU. Porque me pasa contigo. Porque a pesar de todo es a TI a quien amo. ' 

Princesa.


La tarde se apodera del lugar. Oscurece. Tú y yo estamos juntas. Viendo el anochecer. Nos encontramos en una playa. Completamente solas. En nuestra playa. Sí, nos adueñamos de ella. Es nuestra. El sol brilla con intensidad antes de desvanacerse. Y solo se oye el movimiento monótono de las olas al chocar contra la orilla. Cada vez me cuesta más ver tu rostro. Pero me agrada el brillo de tus ojos. Me miras y una risa nos hace cómplices. Surge de nosotras el impulso de besarnos. Pero no reaccionamos. Nos remangamos los pantalones. Damos un agradable y corto paseo por la orilla. Me coges la mano. El agua está bastante fría. Pero no importa. Porque así puedo darme cuenta de que lo que en este momento estoy viviendo, es de verdad. De repente me sorprendo. Derepente me mojas al darle una patada a la suave marea que llega a la orilla. Yo no puedo evitarlo y continúo con tu juego. En unos pocos segundos, nos picamos. Y como era de esperar, terminamos empapadas. Vulnerables y felices. Me agarras con fuerza. Y me llevas hacía ti. Haciéndome perder el equilibrio. Y sin poder controlarlo acabamos las dos tumbadas en la arena. Una encima de la otra. Intento con todas mis fuerzas reprimir mis ganas de besarte. Pero me resulta casi imposible. Me gustas demasiado. Al final, no hace falta que controle tanto. Das tú ese primer paso. Maravilloso. El mejor beso a orillas del mar de toda la historia. Juntas, nos quedamos observando el mar. Escuchando el precioso sonido que producen las piedras al ser arrastradas en la orilla.


Lamentablemente, vuelvo a la realidad. Cuando un impulso hace que abra los ojos, me doy cuenta que ya no estás junto a mí. Me decepciono. Pienso que todo fue un sueño. Un sueño en el que todo era perfecto. Me levanto y miro por la ventana del hotel. Se ve la orilla de esa inmensa playa. Y allí estás. Sentada en la orilla. Con tu cámara, esperando al mejor momento del amanecer para sacar una foto. Fue real, pasó de verdad. No fue un sueño. Me visto con lo primero que encuentro en el pequeño armario a la izquierda de nuestra cama. Salgo corriendo de la habitación. Chocándome y pidiendo perdón a todo el mundo. He llegado al éxtasis. Me paro a unos pocos metros detrás de ti. Te das cuenta de que estoy ahí, observándote. Te giras y me sonríes. Haces un pequeño gesto con tu cabeza para pedirme que me acerque a ti. Me acerco y veo que escondes algo detrás de su espalda. Me enseñas la foto. Ya que llegué demasiado tarde para ver con mis propios ojos el amanecer. Me pides que cierre los ojos. Que extienda la mano. Me das un beso en el cachete. Y dejas sobre mi mano una piedra. Con una forma totalmente común. A simple vista no tiene nada de especial. Es una piedra. La miro, y no puedo evitar desconcertarme. Sonríes y me dices que le de la vuelta. Te hago caso. Y tiene escrito por detrás una fecha y un 'Te amo'. Sonrió y me besas. En ese momento aprovecha mi distracción con mi mirada clavada en sus ojos.  Agarra la piedra. Me la quita de la mano y sin pensarlo dos veces la lanza con todas sus fuerzas. Me quedé totalmente muerta. Era un detalle precioso. Me extraño, me enfado, no sé que siento realmente, pero tengo un cóctel sentimental en el estómago. Y antes de que pueda decirle nada, me pide un momento para explicármelo: 'Mientras esa piedra esté en el fondo del mar nada podrá con nuestro amor, nada ni nadie podrá separarnos, simplemente porque quedará guardada para siempre en el fondo de nuestros corazones'. No puedo resistir emocionarme. Sí, estoy llorando. De felicidad. Secas mis lágrimas. Me das un beso en la frente. Mis labios consiguen decir un suave y entrecortado 'te amo''. Me besas. Y ahí comienza nuestra historia.


Sí.

Te quiero. Te echo de menos. Te necesito. Necesito sentir esas caricias. Esos besos. Cómo lograbas hacerme sentir que estaba en el paraíso. Que me hagas sentir llena de felicidad. Radiante de sonrisas. Completamente enamorada. Debí valorar y aprovechar más todo aquello. Y tú deberías haberlo alargado más. ¿Por qué no te das cuenta a veces de todo lo que tienes en tus manos?. ¿Por qué no te das cuenta de lo que puedes estar desperdiciando?. Te tenía, me tenías. A quién más amo, a quién más amas. Me protegías. Te cuidaba. Me apoyabas. Te daba consejos. Me dabas todo lo que podías ofrecer. Te entregué mi corazón. Y no supiste verlo. Yo no super valorarlo del todo. Y tú mucho menos hasta que has estado a punto de perderlo todo. De dejarlo en el olvido. Mira al cielo, es verde. No, no es azul. Es verde. Porque yo lo digo, porque es el color de tus ojos, y no puedo ver más allá de ellos. Y no veo ese rayo de luz hasta que no vienes, me abrazas y me das un beso en la frente. Admito que creí haberte olvidado. Admito también que me equivoqué. No logré hacerlo. Sí, a veces, siento bastante miedo de todo lo que siento. No es cierto lo que dicen, 'es ella quién pierde más', para nada, porque si eres mi todo y te pierdo, no me queda nada. Aunque muchas veces tengas muchas razones por las que dejarme perder por caprichos y estupideces. Sé que eres perfecta. ¿Qué más da que el mundo no piense así?. Yo lo pienso. Para mi lo eres. Puede que con esto este tratando de disculparme, aunque eso no siempre sale bien. A nosotras no nos suele salir nada demasiado bien cuando se mete el corazón de por medio. He descubierto que era tu amor el que me hacía crecer. Quiero reiniciar de nuevo contigo, y que en ese futuro vuelva a enamorarme de ti.

Me hacéis sentir incomprendida, pero os comprendo.. a otros ayudé a conocerse, a través del espejo de mis ojos, mis palabras o mis versos.