martes, 7 de febrero de 2012

No planees, vive el momento.


La vida es lo que te va sucediendo mientras te esfuerzas en hacer otros planes.. Y eso siempre es así.

Planeas tu vida.
Quieres, e imaginas cómo van a ser tus próximos 30 años.
Estudiarás, no estudiarás. Depende de las condiciones en las que estés económica y mentalmente en ese momento. 
Irás a la universidad o no. No siempre es necesario, puedes plantearte hacer algún ciclo formativo.
Terminarás la carrera, no lo harás. Puede que termines cansándote de ello, y lo tires todo por la borda el último año.
Te enamorarás, puede que nunca lo hagas. No se sabe el poder del amor, ni cuándo llegará concretamente.
Trabajarás, estarás en paro. (Como muchos españoles actualmente)
Viajarás mucho, nunca saldrás de tu país. Esto depende mucho de todo lo anterior.
Imaginas cómo será tu casa, los muebles, la decoración en sí. 
Te casarás, o pasarás del tema. Casarse sólo es papeleo inútil, es mucho mejor vivir el resto de tu vida con alguien sin ningún tipo de ataduras legales.
Querrás tener hijos, adoptarlos, pensarás en sus nombres, cómo les vestirás, que cultura querrás darles.. o simplemente no querrás tenerlos, es demasiada responsabilidad para ti.
Pero los planes, son sólo planes. Ni te molestes en hacerlos.
¿Sabes por qué?
No son más que un dibujo que un día hiciste en una servilleta de papel mientras esperabas por una pizza, que, además, no estaba del todo buena.. 
Y por mucho que te empeñes, que seas cabezota o decidido, tus planes le importan una mierda al resto del mundo. 
Ya puedes ponerle cabeza, corazón, ilusión, esperanza o una montaña de servilletas emborronadas en sueños. 
Que la vida tiene siempre otros planes para ti.
Siempre cambian. A su semejanza.


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