Qué fácil parece a veces enamorarse. No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza por eso de que sus caderas. Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras. Yo también veo como cierra los ojos al reírse, el huequito que se hace en sus mejillas, lo colorada que se pone, su boca perfecta, el brillo de ese diamante. Que conozco su voz en formato susurro, formato risa y en formato secreto. Todo el remolino que forma en cada paso que da, con cada gesto que hace. El perfecto ondulado de su pelo, que odia, pero me parece perfecto. Pero además la he visto seria, ser ella misma, y enserio que eso no se puede describir de ninguna manera. Todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo por el que seguir viva y a la mierda todo lo demás. Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que sus labios rozaron los mios. Pero no sabéis lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe para decirte, venga, hazte fuerte y me lo cuentas. Así que supondréis que yo soy la primera que entiende, la que pierde la cabeza por sus piernas, el sentido por sus palabras, y los nervios por un mínimo roce de mejilla. Que yo también la veo, que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio. Como se queda mirando a un punto fijo pensando en algo, baja la mirada y vuelve a lo que estaba haciendo. Me sé sus cicatrices no exactamente externas y he sabido como hacerlas más ligeras. Conozco el sitio que tienes que tocar en el lado derecho de la cintura para conseguir que se ría. Tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna. La he visto hacerle competencia a cualquier amanecer.. así que no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo.. porque no puede compararse con nada.
Puede que tengáis razón.
Pero yo, muchas más que vosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario