domingo, 4 de marzo de 2012


Hay días y días. Hay días en los que la soledad se apodera de ti. Hay días en los que estás rodeada de un montón de gente, y sólo quieres correr lejos de ahí. Hay días en los que lo único que haces es llorar. Días en los que esperas desesperadamente que el teléfono suene. Hay días en los que le necesitas. Esperas esa llamada telefónica, y que sea ella. Que te llame. Que te diga lo mucho que te quiere. Y lo mucho que te necesita. Aunque hay días en los que esa llamada, nunca llega.

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