Preciosa, no quiero que nunca más digas que estás sola. Jamás pienses eso. Porque, créeme que no lo estás. No te entiendo. En realidad, nadie te entiende. O será por eso que te quiero tanto. Me gustas. No eres como las demás. Tienes algo que todos envidian. Por eso nadie sabe valorarte. Nadie sabe que es, ese 'algo' que tienes. No son ni tus preciosos ojos. Ni tus suaves labios. Me arriesgo a decir que es mucho más que eso. Pero mucho más. No eres solo una apariencia bonita. No eres solo un interior maravillosa. Eres lo que todo el mundo busca. Ese ideal de persona. Quién se deja la vida para cuidarte. He tardado mucho en ver quién eres de verdad. Sentía miedo de que no fuera real. Me costó mucho creérmelo. Pero es mejor que nadie lo sepa nunca. Lo increíble que eres, digo. Porque una vez que lo sepan no podrían vivir sin ti. Y yo, aunque sea egoísta, te quiero sólo para mi. Deja que los demás vean que no eres tan rebelde como creen. Eres un amor. Dulce. Tranquila. Porque ellos no lo saben. Pero yo sí. Sé que detrás de esa indiferencia que intentas mostrar muchas veces, hay un corazón grande como el mundo entero. Del que muchos intentarán ser dueños. Y ahí estaré yo para defender lo que es mío. Sin ánimo de posesión. Pero a mi no me hace falta ser tu dueña. Para nada pretendo serlo. Tú me das un papel en tu vida. Un importante papel. Y yo prometo defenderlo siempre. Solo con saber que una pequeña parte de tu corazón es mía, soy la persona más feliz del mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario