Tres palabras. Solamente tres palabras bastan. Para atormentar mucho. Lo suficiente. Venga ya. El amor. Es una palabra que se encuentra en boca de muchas personas. Y no saben darle una buena definición. Porque no lo entienden, La más justa que yo he podido encontrar, ha sido 'es poner el tú por encima del yo'. A mi, sinceramente, me gustó. Sé que no es del todo válida. No lo abarca todo. Pero a mi me ha llegado mucho. El amor. Está donde está. Y llega cuando llega. Nadie lo elije. Nadie lo decide. Nadie puede presionarlo. Y cuando llegue y estés con esa persona a la que amas, lo que no puede faltar, es la confianza. Confianza es creer. En, cómo bien dice la propia palabra, confiar. Es saber que cada suspiro del otro trae detrás una sinceridad. Sea lo que sea. Estamos en un mundo en que la mentira es más utilizada que el dar los buenos días. Da igual si es una mentira piadosa o no. Es una mentira. Nunca dejará de serlo. Es algo del día a día. Inventar algo. Pero no para hacer daño. Ya sea momentáneo o no. Pero si entre dos personas hay confianza ya está la base montada. Es lo que sostiene a una relación. La confianza da asco. Cuando se tiene en exceso. Pero si está en el punto exacto, trae fuerza consigo. ¿Cuánto de sincero tienen las palabras? Sólo lo sabe la persona que las dice. Sólo los hechos que vienen después van a demostrar que eso que se dice es cierto. Antónimo de confiar. Desconfiar. Pero como siempre digo. Eso nos pasa por crearnos ideales de personas. Cuando creíste tanto en una persona y resultó ser todo una mentira. No era absolutamente nada de lo que creías que era. ¿Cómo volver a confiar? ¿Cómo saber que no lo volverán a hacer? No lo vas a saber nunca. Intenta entenderlo. Aprende a ver la verdad en la mirada de la otra persona. Sí. Puede haber amor. Pero si la confianza ya no está, ya no queda nada. Y me falta hablar de la última. La que me persigue siempre. No me explico por qué. No sé si es bueno o malo. He llegado a un punto en el que ni yo lo sé. Es la razón. El pensar. Maquinar generalmente, algo malo. Imaginar, una vida de sueños. ¿Porqué seré tan cabezota a veces? No quiero sufrir. No me gusta sufrir. A nadie le gusta sufrir. Pero.. (siempre hay un pero para todo) No quiero perder lo que tengo. ¿Qué pesa más? ¿Lo bueno o lo malo? No todo en la vida es de color de rosa. Para nada. Si lo dejo escapar, tal vez, me vaya mejor. Pero sería de una total cobardía por mi parte. Y si lo dejo estar. Si me quedo con ello. Es muy egoísta. Y masoquista de mi parte. Obvio que el amor manda siempre por encima de la razón. ¿Entonces, porque a mi me manda la razón? No lo entiendo. ¿Eso quiere decir que no le amo? No lo creo. Estoy harta de todo esto. Estoy harta de mi misma. De las estupideces que hago. Y de ser tan susceptible No puede ser. No lo puedo permitir. Esto ya lo pase hace tiempo. Y he vuelto a caer con la misma piedra. Por tonta. Por inocente. Por buena persona. Me dejaré llevar por el corazón, jamás por la razón. Porque, así, tal vez, tenga menos remordimientos.

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