miércoles, 15 de febrero de 2012

Adiós.


Me voy. Cuántas veces habré dicho eso. Cuántas veces lo he deseado. Cuántas veces he estado a punto de hacer esa minúscula maleta, con lo imprescindible, e irme. Creo que es lo que más veces he pensado, he dicho y he querido hacer. Son las palabras más indicadas para explicar lo que llevo sintiendo días, semanas, meses, incluso años. ¿Ahora mismo? Estoy tratando de no llorar, aguantando las lágrimas en los ojos, pero me es casi imposible retenerlas más. Los recuerdos. A pesar de que me duele más que nada, me gustan. Las cosas son complicadas, lo son demasiado para lo sensible, tal vez inocente, que puedo llegar a ser. Y cada día lo son un poco más. Y tengo miedo, siento impotencia y mucho miedo. Me siento como si a una niña pequeña la dejan sola en medio del mundo. Tengo miedo de que me puedan olvidar. Que pasen, ¿cuántos?, ¿10 años? Y que ya nadie se acuerde de la niñita bipolar que sacaba de quicio a todo el mundo. Por lo que, tengo que irme. Tengo que irme de aquí, lejos. Un tiempo, prolongado o no, lo que necesite. Porque, pues porque las cosas no van a funcionar si ella está a mi lado, con mis amigos, si la sigo sintiendo tan cerca. Y yo sentada, sola, a oscuras. Sé que las cosas no van a funcionar así. Nunca lo han hecho. No tienes ni idea de lo complicado que es decir todo esto, expresar sentimientos. No es, hacerte un blog y simplemente escribir. Esto va en serio, se trata de expresar lo que en muchas otras ocasiones no puedo. No sabes lo difícil que es este momento para mí. Por eso lo escribo, para plasmarlo de alguna manera. Tal vez no de la que sea más idónea, pero intenta comprenderme. 

Quiero irme. Quiero desaparecer. Quiero alejarme de todo, de ella. Es complicado. 
' - Si te quieres ir, si tanto lo deseas, anda, vete. '
No, no es tan fácil. Porque en este lugar, en este sitio, durante muchos años he pasado los mejores momentos de mi vida. Y lo que quiero, es, renunciar a todo eso, estoy decidiendo renunciar a todo, por ella, para hacerla feliz a ella. ¿Nombre? Jamás los doy. No hacen falta. Trato de contar una historia, de explicar un sentimiento. No importan los personajes. 
Diga lo que diga, por muy rastrero que pueda llegar a sonar, no la culpo de nada. Ella misma lo dijo, 'soy egoísta, quiero ser feliz, sentirme así'. Y créanme, lo sé, sé perfectamente que es egoísta, soy consciente de que sólo querría que le importase su felicidad. Pero no es así, prefiere que las personas de su alrededor se encuentren mejor, más a gusto. Y piensa que eso la llena. Para nada. Sigue habiendo un vacío existencial en ella. Aunque no lo quiera admitir. Porque cuando tuvo esa oportunidad, no la desaprovechó, ni siquiera se lo pensó dos veces. Se lanzó, a ser feliz. A alcanzar sus sueños. A cumplirlos. Aunque en silencio y a solas se pueda expresar más libremente el dolor, ella lo nota. Ella me lo nota. Tiene ese don. Eso es algo que nos diferencia bastante, yo no capto eso desde un primer momento. Necesito más tiempo para reaccionar, para darme cuenta de las cosas. Un pequeño inciso, para que, sepas, querida/do lector/ora, sobre quién trata esta historia, una vez, bastante continuado, dije una frase de dos palabras ' Da igual..' ¿La recuerdas? Seguro que sí. Y seguro que también recuerdas que prometí no volver a decirla nunca. Y hasta el momento, no he vuelto a escribirla. ¿Te das cuenta de quién hablo? Sólo tú lo sabes.

Será complicado decirles todo esto, de nuevo, el día que tenga que irme. Pero espero que lo entiendan. Porque no sé cuándo vaya a llegar el día, en el que, por fin pueda desaparecer, empezar de cero, una nueva vida, lejos de ella, con la mejor parte de mi ser. Puede que sea dentro de años, o incluso dentro de unos meses. Duele ver que tanto luchar, tanto seguir adelante, tanto perseguir sueños, no lleva a nada. A indignarte, a siempre esperar un poco más, que pase algo más, que te den esa sorpresa que llevas esperando años, que te digan 'Te quiero'. Pero no un te quiero simple, no un te quiero para que te calles, no un te quiero para hacerte sentir bien. No. Un te quiero de verdad. Con el corazón. Que resuma todo, que resuma que soy importante para ti. Que me quieres de verdad, que me llevas en tu corazón, que has sentido algo de verdad. No un simple te quiero de amiga que me ayuda y me apoya. Eso lo sé. Eso lo sé desde hace años. Y tengo la sensación de que, por tu parte, he escuchado el mismo te quiero. No cambia. No varía su significado. 

Es triste, ¿saben? Queridos amigos, conocidos, familiares, ex-amores. Es triste poner toda tu confianza en alguien, darle toda tu vida, tu felicidad en alguien, y que, después, a la larga, te enteres que tú no eres algo para ellos, que prácticamente, no eres nada. Que cuando pasen unos años, quedarás en un baúl, como una simple foto de adolescente. Es muy triste, de verdad, y sientes que se te viene el mundo encima, que no lo vas a poder soportar. Pero, ahora, hablando mal y claro, le echas un par de huevos, lo levantas, y sigues con tu vida. Porque nadie te va a hacer más feliz, que tú mismo. 

Pero.. 'da igual', no tiene importancia, quizás nunca la tuvo. Son simples palabras.

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