Indiferencia. Cosas que te hacen pensar.
Es una mañana como cualquier otra, pero sucede algo extraño. A
mbulo por las calles del pueblo, con una gorra y la mochila colgada a la espalda, como de constumbre. Me cruzo con vecinos, amigos, conocidos y saludo a todos y cada uno.. y de ahí notar esa extraña sensación.
Nadie escucha, nadie habla, nadie me saluda, nadie siquiera tiene la dicha de mirarme, ¿qué le pasa a todo el mundo?
Ver un niño que va a cruzar la carretera tras una pelota sin mirar si venía algún coche, ponerme nerviosa y que un impulso me haga gritar y que mi grito se desvanezca en el aire como si hablásemos de vapor.. nada, por más que lo intento no consigo captar la atención de nadie.
Llego a mi casa, suelto las llaves en el cenizero blanco de la entrada, la mochila en la puerta de la habitación mientras procedo a ir a la cocina.
Observo a mi madre cocinando mi comida favorita.. suena el telefono, apaga el fuego, atiende esa llamada y todo se desvanece, se pone nerviosa pero poco a poco va apagandose.. se queda sentada en una silla, quieta, sin mediar palabra alguna, y una lagrima sale de sus inundados ojos.
Mamá! ¿Qué te pasa?, mírame, habláme, cuentame porqué lloras, repetía una y otra vez sin conseguir respuesta.
En su mano un pañuelo que aprieta con una fuerza estremecedora mientras entre suspiros entrecortados pronuncia mi nombre. El tiempo se para, no quiero creer lo que imagino, pero he de despedirme de este mundo, del que ya dejé de existir desde hacia muchísimo tiempo.
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