Hazme rabiar, ignórame cuando te hablo, muérdeme, aráñame, trátame mal hasta el punto en el que no pueda evitar besarte para callarte o hacer que te pares.
Sonríe, de esa manera que me vuelve tan loca.
Acaríciame, muy despacito, mientras yo me hago la dormida apoyada en tu pecho, tus muslos, o en tu cama.
Quiero que crees en mí esa sensación de felicidad máxima, con un guiño y un beso volado.
Ríete de mí cada vez que haga alguna payasada.
Insiste cada vez que te diga que no, demuéstrame que me quieres.
Dimelo cada día, pero no con palabras.
Prefiero que me hagas llorar, pero solo de risa o felicidad.
Ten de vez en cuando detalles conmigo, pero no detalles de papel o escritura.
Sino, hazme callar con un beso cada vez que me ponga muy pesada o plasta.
Quiéreme pero de una forma que nadie entienda, solo tú, y que yo pueda descifrar con simples miradas.
Haz todo lo que un día me prometiste que haríamos juntas.
Discútemelo todo, pásate de enterada, diviérteme.
Cuando me ponga pesada, dame la razón como a los tontos, para enfadarme y que luego me abraces y me tranquilices.
Cuando me tenga que ir, agárrame fuerte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario