sábado, 3 de marzo de 2012


Siempre has querido un rincón sólo para ti. Puedes hacerlo en cualquier parte del mundo, o podrías quedarte en mi vida. Porque, quién sabe, tal vez, algún día, tu mundo sea permanecer en mi vida. 
Tú. Me has ido ganando poco a poco. Pero, el tiempo hizo de las suyas. Y has ido perdiéndome también. He aprendido a huir. He podido correr tanto hasta acabar fuera del perímetro de tu mundo. Lo que jamás conseguí fue huir de tu sonrisa. Esa sonrisa que hace cambiar al mundo.

¿Qué si doy segundas oportunidades?

Tal vez sea a mi a quién deben dárselas.

Hay que saber justificar las locuras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario