Como siempre. Te creas tus ideales. Te dije que la perfección y yo no nos parecíamos en nada. Absolutamente diferentes. Pero tú jamás quisiste creerlo. Ahora, te das cuenta. Por fin se ha caído esa venda de tus ojos. Y de una vez por todas estás viendo la realidad. Créeme ahora. Ahora es cuando te digo que no soy perfecta. Y me crees. Tal vez tampoco sea buena para ti. Ni para ti, ni para nadie. Porque simplemente, soy una más. ¿No?
No hay comentarios:
Publicar un comentario